Prólogo:
A lo largo de las dos entregas anteriores de esta serie analizamos, en primer lugar, las bases anatómicas, fisiológicas y biomecánicas del sistema podal en cerdas, y luego profundizamos en las principales lesiones que afectan al casco, su clasificación y los factores de riesgo que favorecen su aparición. Con ese marco conceptual establecido, corresponde ahora avanzar hacia el aspecto más relevante desde el punto de vista práctico: ¿qué podemos hacer, concretamente, para prevenir estas lesiones y cómo debemos actuar cuando ya se han instalado?
La evidencia científica disponible es clara en un punto central: una vez que la cerda manifiesta cojera clínica, el tratamiento suele ser tardío y poco eficaz, ya que la lesión subyacente frecuentemente se encuentra en una etapa avanzada o crónica. Por este motivo, la prevención constituye la herramienta más costo-efectiva disponible para reducir la incidencia y severidad de las lesiones podales, mientras que el tratamiento oportuno cumple un rol complementario e indispensable para minimizar el dolor, evitar el descarte prematuro y preservar el bienestar animal.
En esta tercera entrega abordaremos las principales estrategias de prevención basadas en el manejo del piso, la nutrición, el manejo conductual y la genética, así como los enfoques terapéuticos disponibles ante la aparición de lesiones: desde el control del dolor hasta el recorte funcional del casco y el uso de pedilubios. El objetivo es ofrecer una visión integral y aplicable que permita transformar el conocimiento generado en las entregas anteriores en decisiones concretas de manejo dentro del plantel reproductor.
M.V. PhD Valeria Artuso – Head Investigación y Desarrollo, Nutrifarms
Prevención de las lesiones podales: la estrategia de mayor impacto.
Diversos autores coinciden en que el tratamiento de las lesiones podales, una vez instaladas, suele ofrecer resultados limitados, especialmente cuando la cerda ya presenta cojera evidente. En consecuencia, las estrategias preventivas dirigidas a actuar sobre los factores de riesgo identificados en la entrega anterior —ambiente, nutrición, manejo y genética— representan el pilar fundamental de cualquier programa de salud podal.
Manejo del ambiente y del piso:
El tipo de piso es uno de los factores ambientales más determinantes sobre la salud del casco. Mantener los pisos secos, limpios y libres de bordes filosos, rugosidades excesivas o ranuras de slat de ancho inadecuado reduce significativamente el desarrollo de lesiones y de infecciones secundarias.
- Eliminar bordes filosos, protuberancias y superficies abrasivas en pisos de hormigón.
- Controlar el ancho de las ranuras del piso ranurado (slat), evitando aberturas excesivas que favorecen el atrapamiento del casco.
- Mantener una adecuada gestión de efluentes para reducir la humedad y la carga bacteriana del piso.
- Evaluar el uso de recubrimientos de goma en áreas críticas (zonas de descanso y áreas de alta circulación), que han demostrado mejorar variables de marcha y reducir lesiones de la línea blanca y el largo del casco respecto al hormigón expuesto.
Si bien el alojamiento en grupo sobre cama profunda de paja sería, en términos de bienestar podal, una de las opciones más favorables, la mayor parte de los sistemas productivos comerciales utiliza pisos parcialmente ranurados de hormigón sin cama, por razones operativas y de manejo de efluentes. Esto obliga a priorizar otras estrategias complementarias de prevención.
Nutrición como herramienta preventiva:
La calidad del tejido córneo depende en gran medida del aporte nutricional. La suplementación con microminerales y vitaminas por encima de los requerimientos basales ha sido propuesta como estrategia preventiva, aunque la evidencia disponible en cerdas alojadas en grupo aún es limitada y, en algunos casos, contradictoria respecto a la magnitud del beneficio.
- Zinc, cobre, manganeso y selenio: minerales traza con rol directo en la síntesis y resistencia de la queratina del casco.
- Biotina: ampliamente estudiada por su participación en los procesos de queratinización; su suplementación ha mostrado beneficios sobre la integridad podal en distintas especies productivas.
- Ácidos grasos y aminoácidos azufrados (cistina, metionina): involucrados en la estructura de las proteínas del tejido córneo.
Algunos trabajos que evaluaron la suplementación prolongada con zinc orgánico no encontraron efectos consistentes sobre la calidad del casco cuando la dieta basal ya cubría los requerimientos, mientras que el tipo de piso mostró una influencia más marcada sobre las variables de conformación y crecimiento del casco. Esto sugiere que la nutrición debe entenderse como un factor que potencia, pero no sustituye, el manejo ambiental adecuado.
Selección genética y conformación:
Dado el componente heredable de la tasa de crecimiento del casco y de la conformación podal, el tamaño del casco y la velocidad de crecimiento del tejido córneo se han propuesto como posibles criterios de selección para mejorar la longevidad de las reproductoras. Incorporar estos parámetros en los programas de selección genética podría contribuir, a mediano y largo plazo, a reducir la predisposición estructural a las lesiones podales.
Manejo conductual y rutinas de monitoreo:
La detección temprana es un componente clave de cualquier estrategia preventiva, ya que permite intervenir antes de que las lesiones progresen hacia cuadros crónicos. Se recomienda:
- Realizar evaluaciones periódicas y sistematizadas de la marcha y del estado del casco, utilizando escalas de puntuación validadas.
- Minimizar movimientos bruscos, agresiones y peleas durante el reagrupamiento de cerdas, ya que el aumento de la actividad social y los traumatismos asociados incrementan la frecuencia de lesiones.
- Evitar la permanencia prolongada en superficies de alta abrasividad sin períodos de descanso adecuados.
Tratamiento de las lesiones podales:
Cuando la prevención no logra evitar la aparición de lesiones, el tratamiento oportuno resulta fundamental para reducir el dolor, evitar la progresión hacia cuadros crónicos y disminuir el riesgo de descarte prematuro. Sin embargo, la evidencia indica que cuando la lesión se detecta en una etapa severa o crónica —con cojera ya evidente— el tratamiento suele ofrecer resultados poco satisfactorios, lo que refuerza la importancia de la detección temprana.
Control del dolor:
El manejo del dolor es un componente central del tratamiento, dado el impacto del dolor crónico sobre el comportamiento, el consumo de alimento y el bienestar general de la cerda. Los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) constituyen la herramienta farmacológica más utilizada con este fin.
- El ketoprofeno administrado ha demostrado ser eficaz para reducir el dolor asociado a cojeras de origen no infeccioso en cerdas.
- Otros fármacos como el salicilato de sodio y el flunixin meglumine han sido evaluados experimentalmente, sin mostrar un efecto positivo consistente sobre el dolor locomotor en esta especie.
La elección del esquema terapéutico debe considerar siempre el tipo de lesión diagnosticada, ya que el abordaje varía sustancialmente entre lesiones infecciosas y no infecciosas.
Terapia antibiótica:
En lesiones con compromiso infeccioso —por ejemplo, separaciones profundas de línea blanca con invasión bacteriana o infecciones articulares secundarias— la antibioticoterapia sistémica puede estar indicada. La decisión debe basarse en un diagnóstico preciso del tipo de lesión y, siempre que sea posible, en criterios de uso responsable de antimicrobianos.

Pediluvios (footbaths):
Los pediluvios han sido propuestos como parte de estrategias preventivas e, eventualmente, terapéuticas frente a lesiones infecciosas del casco. Si bien su potencial preventivo es reconocido, su utilización específica en cerdas alojadas en grupo aún requiere mayor investigación para definir protocolos, frecuencia y productos óptimos. La experiencia en otras especies productivas sugiere que su uso como tratamiento de lesiones ya establecidas suele ser menos eficaz que su aplicación como medida higiénica preventiva.
Casos severos: amputación y descarte.
En lesiones extremadamente severas, con compromiso articular irreversible o infecciones profundas no responsivas al tratamiento, la amputación del dedo afectado o el descarte de la cerda pueden ser las únicas alternativas viables desde el punto de vista clínico y de bienestar animal. Estas decisiones deben tomarse de forma temprana, evitando prolongar el sufrimiento del animal cuando el pronóstico es desfavorable.
Hacia un programa integral de salud podal:
La evidencia revisada en esta serie permite concluir que ninguna medida aislada es suficiente para resolver el problema de las lesiones podales. Un programa efectivo debe integrar:
- Monitoreo sistemático del estado del casco y la marcha.
- Manejo ambiental orientado a minimizar el desgaste y el riesgo de traumatismos.
- Estrategias nutricionales que acompañen, sin sustituir, al manejo ambiental.
- Criterios de selección genética que incorporen variables de conformación y calidad del casco.
- Protocolos claros de tratamiento temprano y de control del dolor ante la detección de lesiones.
Conclusión:
La salud podal en cerdas reproductoras es el resultado de la interacción entre múltiples factores de riesgo, y por ello su abordaje exige estrategias igualmente integrales. La prevención, basada en el manejo del ambiente, la nutrición y la genética, constituye la herramienta de mayor impacto para reducir la incidencia de lesiones, mientras que el tratamiento oportuno —particularmente el control del dolor y el diagnóstico diferencial entre lesiones infecciosas y no infecciosas— resulta indispensable cuando la prevención no alcanza a evitar su aparición. Adoptar un enfoque proactivo y sistemático frente a la salud podal no solo mejora el bienestar de las cerdas, sino que constituye una inversión directa en la longevidad, la eficiencia reproductiva y la rentabilidad del plantel.
Referencias:
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M.V. PhD Valeria Artuso – Head Investigación y Desarrollo, Nutrifarms